Dos propuestas más sobre la enseñanza de la historia

Un grupo de estudiantes de la Maestría en Docencia para la Educación Media Superior, entre ellas Dalia Argüello, han hecho un par de propuestas puntuales y filosas sobre el tema de la enseñanza de la historia.

1. La asignatura denominada “Historia” debe cambiar su nombre a “Historiografía” en los niveles de Educación básica, media-superior y superior.

Queremos insistir en que lo que tenemos del pasado sólo son  interpretaciones y no los hechos ni la historia en sí. Ningún profesor enseña historia; enseña  historiografía, por más simple e ideológica como lo es el libro de texto o los especializados. No podemos ocultar ni negar  a los jóvenes que el acceso al pasado está mediado por las interpretaciones de los autores y su contexto, así como las nuestras como docentes y alumnos. Lo anterior tendría varias ventajas: facilitaría el uso y manejo de distinto tipo de fuentes en el aula, invitaría a los jóvenes a conocer a los autores de historia clásicos; investigadores especialistas y divulgadores de la historia y con el entrenamiento adecuado saber distinguir sus argumentos y evaluarlos;  y, por último, fundaría un escenario donde el joven aporte su propia interpretación del pasado ya que tiene el derecho y porque la interpretación es apropiación del pasado, cuestión que va a contracorriente a su cosificación. Resumiendo: la historia sólo se aprende conociendo sus interpretaciones y, sobre todo, interpretando.

 2. En la enseñanza de la historia en el nivel básico y medio superior se debe privilegiar la profundidad y calidad del conocimiento y no la cantidad.

La enseñanza de la historia que heredamos de la necesidad decimonónica de dotar a los ciudadanos de un identidad patriótica, a partir de la pertenencia a un solo pasado común, implica que en la actualidad esta asignatura escolar se estructure como un resumen de hechos poco atractivo para los estudiantes. Esta historia-resumen muestra el devenir de la humanidad en un desarrollo cronológico único, lineal  y total desde el origen de la escritura hasta nuestros días, con periodizaciones unívocas. Los libros de texto y los profesores se convierten en meros reproductores de un discurso previamente establecido, del que generalmente se desconoce su autor. De esta manera, se transmite a los alumnos la idea de que la historia es una verdad que pasa de generación en generación sin alteración alguna y sin posibilidad de ser discutida o cuestionada.

Es evidente que existe una separación entre historia investigada e historia enseñada y por lo tanto una escasa vinculación entre la práctica docente, la investigación académica y las propuestas del ámbito de la psicopedagogía y la didáctica. Este alejamiento seguirá existiendo mientras en la escuela la historia siga cumpliendo la función de legitimar o derrocar regímenes así como justificar acciones del  presente.

Por lo tanto, la construcción de un nuevo paradigma en la enseñanza-aprendizaje de la historia implica  que ésta deje atrás  el papel de custodio  de los mitos fundadores de la nación para  avanzar hacia una disciplina para la formación en habilidades cognitivas, teórico-conceptuales y metodológicas propios del conocimiento histórico. La adquisición de habilidades historiográficas en los alumnos les enseñaría cómo se hace la historiografía y podrían analizar las fuentes con sentido crítico, pues aprenderían que la investigación del pasado y la verdad en la historia está condicionada no sólo por el contexto actual y los intereses políticos y sociales sino también por el propio historiador.

El papel del historiador docente es crucial si tiene la convicción de  dejar de ser técnico especialista en archivos y fuentes, o académico enclaustrado, proveedor de datos históricos para ser más pensador de la historia, interesado y capacitado para la formación de jóvenes. El objetivo tendrá que ser la formación de seres humanos con capacidades críticas, analíticas y argumentativas por encima de las filiaciones dogmáticas o los nacionalismos exaltados sentimentalmente.

Si para enseñar a pensar históricamente es necesario dejar atrás la docencia tradicional que concibe al aprendizaje como un proceso acumulativo y mide sus resultados en términos de cantidad, estaremos avanzando hacia una forma diferente en la que se privilegie la calidad, la profundidad y la pertinencia del conocimiento histórico para los niños y jóvenes de nuestros días.

Propuestas de Jorge Domínguez Luna para el documento

– Creación de licitaciones para la elaboración de los libros de texto. El consejo interinstitucional que se convocaba para la elaboración de los libros podría fungir como jurado para la elección del libro. Esto permitiría que el estado estableciera una temática básica para los programas de estudio, pero, al mismo tiempo, que los historiadores propongan nuevas o distintas metodologías para la enseñanza-aprendizaje de la historia como asignatura.

– Introducción de una asignatura en nivel bachillerato que permita enseñar la manera en que se contruye el conocimiento histórico. Mostrar al estudiante los fundamentos básicos que rigen la práctica de la historia. La necesidad radica en el hecho de que la historia patria que se enseña no muestra el proceso mediante el cual se produce la historiografía y provoca que el estudiante, y todos los ciudadanos, perciban la historia como una verdad absoluta.

– Unificación y/o redefinición de la jurisdicción de las instituciones encargadas de la preservación, adminstración y difusión del patrimonio histórico-cultural. ¿Cómo se define qué es patrimonio cultural, artístico o histórico? ¿No es lo suficientemente importante la cultura para tener una dependencia de gobierno que se encargue exclusivamente de ella?

Propuesta de Donnovan Romero para el documento

Cuando se trató el tema de enseñanza de la historia tuve una idea que quizá suena muy ambiciosa pero que me encantaría que se realizara: que la SEP hiciera un concurso donde se pidieran libros de historia por cada año y que los realizaran parte de diferentes instituciones como  la UNAM, UAM, COLMEX, etc. Y que hubiera un grupo de expertos en los temas de cada libro y de enseñanza (como pedagogos) que aprobaran cuáles libros son aptos y cuales no, y que de todos los libros pasaran alrededor de 4  y estos 4 fueran los que se imprimieran y que cada maestro de cada año y escuela los checara y escogiera uno, el que sea mas cómodo para su forma de enseñanza.


Video de la reunión del martes 22

De nuevo gracias a la diligencia de Alejandro Herrera Dubán, aquí está la reunión del martes pasado en video.

Reunión plenaria: 28 de mayo

Israel V. sobre la reunión del 17 de mayo (2)

Las participaciones de los asistentes fueron bastante retribuyentes a los temas puestos en tela de juicio. Los enumeraré para verlos de forma más definida:

  1. El primer participante dijo que No somos pedagogos pero debemos partir de concebir el proceso de conocimiento. Definir qué es historia es necesario así como también se debe hacer una puntualización sobre el concepto de calidad. Los chavos no leen, por lo tanto podemos hacer la enseñanza con proyectos, que aborden fenómenos para renunciar a la cronología.
  2. El segundo participante planteó ¿se enseña a pensar o lo que se debe pensar en los procesos de enseñanza-aprendizaje? Es evidente que lo que es fundamental es el libro de texto, repiten el libro de texto muy bien, pero no es significativo para ellos. ¿Por qué? Porque trata de explicar la construcción del Estado, en todos los ejes los adolecentes aprenden es la construcción del Edo. Hasta los libros más avanzados. ¿Para enseñar a pensar hay que entender quien hace la historia? (ejem. de Sancho Panza)
  3. El tercero hablo de reemplazar de manera radical lo que hay es una posibilidad. Se enseña historia del Edo. Hay programas únicos para primaria y secundaria ¿hasta que punto es posible decir “enseñemos historia radicalmente distinta o encontremos un modo de conjuntas las maneras”? Si nuestro propósito es hacer un documento (libro de texto) que tenga un impacto tenemos que asumir el riesgo. ¿Quién toma y para qué toman las decisiones?
  4. Un cuarto hablante expuso -¿qué enseñamos historia o historiografía? No tomamos al alumno como parte del proceso de aprendizaje ¿cuándo lo vamos a considerar?
  5. El quinto en tomar la palabra argumento que se ha dado una libertad enorme para realizar un programa de estudios en la ultima realización del programa. Llamaron a especialistas para hacerse bolas sobre esta realización. Se enfrentan a problemáticas con relación conceptual, sobre lo que se quiere enseñar y su extensión de los temas. Se realizó un programa que no resuelve la problemática del maestro. A nivel preparatoria cada año los maestros de prepa nos reunimos al año para revisar el programa y se dan cuenta de que es muy amplio, vamos a ver como lo resolvemos y terminan haciendo un programa más amplio. ¿Cuál es el interés del Estado y de la UNAM en la enseñanza de la historia?
  6. El siguiente manifestó que, a través de la experiencia de los especialistas, se nota que la decisión última no depende de ellos. Hay que ver la manera de cómo se determina qué y cómo se hace. No sería tan descabellado que los libros y programas se hicieran por concurso libre (¿licitación?) donde, sin política, se proponga qué se tiene que enseñar para que no pasemos por la construcción de identidad.
  7. Otra participante hablo de que los estudiantes  ven a la historia como algo bien lejano, puede ser un choro. El estudiante tiene una distancia enorme con la historia. Además los libros no tienen autores para ellos. Habría que ver eso, el estudiante es el ser. ¿Cómo concibe la historia y a si mismo?
  8. Otro pregunto ¿Cuál es el fin del relato que se quiere contar? La nación mexicana es narrada en los libros, no puede haber muchas versiones de la construcción del texto. ¿Cómo vamos a conectar a los chavos sobre algo más complejo?
  9. El último hablo sobre que la discusión va en la parte teórica y la práctica, la primera para la historia y la otra para la docencia. No deberíamos pretender llenar a los niños con ideas históricas. ¿Por qué no incluirlos dentro de la propuesta? Hemos hecho énfasis en los libros pero nos vemos en una sociedad que no lee y ahondar en la pedagogía.

En esta parte la sesión se interrumpió porque había ya pasado el horario de debate y se propuso que estas ideas fueran retomadas para la nueva sesión el martes 22 en el salón 328 de la misma facultad. Además se propuso en plenaria antes de retirarnos que el documento que se planea redactar al final de los debates se denomina “Plan de Copilco”. La sesión se levanto a las 8:13.

Israel V. sobre la reunión del 17 de mayo (1)

Buenas Tardes!

La reunión convocada para el jueves 17 de mayo en el salón 006 de la Facultad de Filosofía y Letras comenzó alrededor de las 6:15 de la tarde. Los convocantes y asistentes se reunieron para discutir la situación dela enseñanza de la historia en la Educación Básica y Media Superior en el país. La pregunta inicial fue “¿Cuáles son los problemas de orden política que tienen que ver con al enseñanza de la historia?” Para lo cual un asistente quiso primero poner otra pregunta sobre si realmente sabemos pensar, y se remitió al período virreinal del siglo XVIII con el cambio de gobierno y que no necesariamente esto trajo consigo una nueva forma de ensañar para pensar y que seguimos instalados en la educación tradicional de maestro-mensaje-alumno.

Sin embargo, se puso una pausa para antes de darle dimensión histórica, ubicarnos en el problema cifrado en la pregunta inicial. Pareció que no había mejor manera que abordar el tema que la relación entre los historiadores y los libros de texto de educación básica. Para lo que el maestro Sergio platicó su experiencia sobre la elaboración de dichos libros a principios de la década de los noventas. Su elaboración quería promover una serie de cambios que suponía que los estudiantes de nivel básico aprendieran a pensar críticamente, con un conocimiento histórico en construcción permanente para que fueran capaces de situarse en el tiempo histórico.

Después Sergio hizo una pausa para comentar las recientes reformas educativas de 2006 en la cual se dieron cuenta de la falta de conexión entre los docentes y los investigadores al momento de crear unos programas para explicar una historia de México “más global” que desembocaron en un nudo de contenidos, saturados de información. Fueron programas que no había tiempo suficiente para impartirlos ni capacidad docente para hacer los cognoscibles a un nivel satisfactorio. Un dictamen realizado por diversos estados de la república que aplicó el ejercicio piloto sobre estos nuevos programas estableció:  Para que la reforma fuera efectiva se necesitaba también reformar los programas de primaria; No había información disponible para todos los currículo;, no había suficientes materiales didácticos ni programas de capacitación para aplicar los programa;. Los temas para analizar y reflexionar eran demasiados, repetitivos y confusos. Y por lo tanto todo el esfuerzo se perdió y ya no se supo que sucedió después.

Sergio enunció una frase clave para los oyentes y que marco bastante las participaciones posteriores: “El problema de la enseñanza de la historia va más allá de una reforma curricular” Y argumento que hay una desconexión grave entre las instituciones de investigación y las encargadas de la instrucción pública, y la evidencia fue que investigadores de muy alta talla académica no tenia una idea de cómo formar un currículo para educación primaria. Un punto importante también señalado por el ponente fue empatara los especialistas en la educación y a los especialistas en historia para generar un nueva forma de trasmitir contenidos, que sea efectiva y significativa. Concluyó con la propuesta:

  1. Sentarse a diseñar un currículo en el que la enseñanza de la historia fuera una de las remas fundamentales de nuestra profesión.
  2. La experiencia de la elaboración de programas tiene que recuperar la participación de especialistas en enseñanza de la historia.
  3. Reactivar los consejos interinstitucionales para llevar realizar y hacer escuchar una serie de propuestas y críticas a la conformación de los programas.

El profesor Mario Vázquez Olivera tomo la palabra argumentando que la SEP no tiene una brújula estable y confiable sobre la enseñanza de la historia en la educación básica. Profundizó sobre la desconexión entre las instituciones de investigación (INAH) y la SEP. Los caminos para realizar los programas, dijo, fueron una tortura y se hacían con verdadera improvisación. A pesar de la inversión de miles de pesos en autoría, fueron libros que se echaron a la basura porque había una desconexión entre los autores, los profesores y el resto del equipo. Concluyó su participación diciendo: “Los programas no tienen un contenido ideológico, sino una saturación de contenidos. Y debe superarse la práctica del dictamen calificador que era quién calificaba la aceptación del trabajo realizado”.

La profesora Lorena Llanes también argumento al respecto y sobre todo en el trabajo contrarreloj para la realización de los libros (tres al mismo tiempo debían estar listos para el ciclo 2010-2011) y el engorroso problema del dictamen hacia imposible un trabajo critico pues se volcaba hacia el interés institucional. Además, comentó, en las reuniones regionales con los maestros se dieron cuenta que quienes asistían no eran los profesores sino con las autoridades, por lo tanto no había una conexión directa con los docentes. Además, en las pruebas ENLACE, la materia de Historia queda en el peor lugar porque no les gusta a los jóvenes. Y concluyó diciendo que la mayoría de los docentes de la materia no son historiadores y que la información que dan en clase es eminentemente enciclopédica.

Otro ponente, Rubén Amador, expresó dos preguntas clave: ¿Cuál es el propósito de la materia de historia? ¿Cuál es su significado? Y como no nos hacemos estas preguntas seguimos pensando como historiadores. También argumentó que no hay investigaciones sobre los conocimientos previos de los estudiantes de secundaria. Otras preguntas que enunció fueron: ¿Qué es esto de historia como materia escolar? ¿qué es y para qué sirve?  Los estudiantes se hacen estas preguntas mínimamente y como docentes ni siquiera les ayudamos a resolverlas sino a confundirlos y sobre confundirlos más. Además agregó que cuando se egresa dela carrera de historia se es de una elite de conocimiento pero al momento de trasmitirlo en clase lo hacemos frente a oídos no preparados para escucharnos, por lo tanto debería borrarse esta barrera entre el colegio de pedagogía y el de historia y concluyó diciendo “Es una obligación de los historiadores leer los libros de texto de primaria”

Sebastián Plá tomó la palabra con una pregunta certera: ¿Qué tipo de ciudadano estamos formando? Es algo que no tomamos en cuenta en nuestras discusiones con la seriedad que se merece. También dijo otras preguntas de difícil respuesta: ¿Qué meta relatos se construyen de la nación y de lo que es el mexicano? ¿Cómo se esta construyendo esa historia en la nuevas reformas? ¿Por qué PISA no implica en sus reactivos contenidos sociales? Puso sobre la mesa la real el hecho de que los programas de historia tienen que ver con la relación entre mercado laboral y la formación educativa, es decir, el desarrollo de habilidades necesarias para un mercado.

 

Video de la reunión del 17 de mayo

Gracias a Alejandro Herrera Dublán tenemos evidencia visual de lo que ocurrió el pasado jueves 17 de mayo, en la reunión dedicada a discutir temas de enseñanza de la historia.

En Youtube hay seis segmentos, que pueden consultarse aquí:

1. http://www.youtube.com/watch?v=XDfmEbsJItg
2. http://www.youtube.com/watch?v=8kbJsNH-BGY
3. http://www.youtube.com/watch?v=7d7VaeVNP8k
4. http://www.youtube.com/watch?v=MJ1BuwXCs60
5. http://www.youtube.com/watch?v=JOCwoDHyABo
6. http://www.youtube.com/watch?v=-iHxT17OeiM

Penúltima reunión: martes 22 de mayo

La penúltima reunión preparatoria del documento programático, síntesis de principios de política historiográfica que entregaremos a Andrés Manuel López Obrador tan pronto como sea posible, será el próximo martes 22 de mayo, de 18:00 a 20:00 horas, en el salón (o más bien saloncito) 328 de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Como dice en el cartelito, el tema a discutir es la naturaleza de la formación profesional que patrocina el estado, así como los principios que guían, o deberían guiar, la práctica científica de las historiadoras en México: o sea la lógica de las instituciones que forman, patrocinan, publican y evalúan a las profesionales de nuestra disciplina.

Ojalá puedan hacerlo circular tan ampliamente como sea posible.

Fecha penúltima reunión

Craso error.

Evidentemente, la penúltima reunión del grupo no puede ser el lunes 21 de mayo, porque ese día es el encuentro de Andrés Manuel López Obrador con los estudiantes universtarios (plaza de las Tres Culturas, Tlatelolco, 16:00 horas).

La nueva fecha de esa reunión es el martes 22 de mayo. En un momento más sabremos en qué salón.

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